No puedo…

No puedo…

Realmente no puedo… ¿Cómo matarte de hambre si te retroalimentas de mi, de mis vestigios de ti?
Si te quemo, como fénix renaces de las cenizas.
Eres mi talón de Aquiles aún siendo un mutilado. 
Eres mi mariposa del caos, mi torre de babel, mi prohibido Edén, mi profana Babilonia, mi cuestionada cordura, mi lejana luna.
¿Por qué regresas al horizonte de mis recuerdos como un sol puntual en cada amanecer y recorres mi día con la lumbrera de tu presente, y atardeces cayendo junto a mi en el umbral de los sueños inundando también esa realidad?
Como huir de ti, si tus lazos me atan, me aferran a tu piel, a tu voz, a tu ser.
Si todo mi yo se funde a tu yo y somos un solo sol radiante e intenso fulminando estos cuerpos y también estos versos…

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